
El video no es ninguna maravilla, algo soso incluso, con un montaje en el que no entendemos que el sombrero que le tapa la calva a Stivel aparezca y desaparezca y que viene a ser una colección de huesos rockeros haciendo karaoke, hasta aquí todo muy pasable. Eso sí, podéis ir directamente al minuto dos que empieza el casting de mujeres (ninguna con pinta de fatal, pero tampoco nos vamos a quejar que hay nivelón), y se dejan para el final un cameo de Pilar Rubio en el que Stivel debe hacer realidad sus sueños más húmedos y que podría ser la razón oculta por la que se ha decidido a grabar este disco: restregarse un minuto con la Rubio. ¡Qué jodido el Stivel!
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